Nombre del autor:Nani Merlo

Blog

Estás vendiendo mal

Scrolleando en redes, uno tras otro, aparecen esos anuncios, todos queriendo venderte algo. De ninguna manera lo critico negativamente, es lo que todas queremos. Y cada una elige el mensaje que mejor le queda, este mensaje decía: “Tu página no vende porque dice quien sos, no lo que ofrecés” Me quedó dando vueltas varios días, hasta que tuve una epifanía. ¿Y si lo que ofrezco es lo que soy? Cuando recién empezamos se complica mostrar tu trabajo, básicamente, porque no hay tal, solo algunas prácticas o tareas entregadas que, con el tiempo dan un poco de vergüenza. Entonces, ¿Que ofrezco? ¿Cómo convenzo a mi potencial cliente de que contrate mis servicios si no puedo mostrarles cuáles son? La verdad, encuentro una sola respuesta: Decir quien soy. Ya no soy jóven, no empiezo de 0. Tengo toda una vida detrás, estoy empezando en este negocio, pero antes, viví 45 años, y todo lo que me pasó, lo que construí, lo que viví, me hicieron quien soy. Y mucho de lo que soy, es lo que ofrezco, o quizás todo. En épocas en que todo parece ser manejado por la IA, yo no la voy a dejar de lado, no soy tan estúpida como para quedarme atrás, pero no voy a sacar mi persona de nada de lo que hago. Así que esto es lo que hay, y es mucho, muchísimo, y más que suficiente como para que contrates mis servicios…

Estás vendiendo mal Read Post »

Blog

Comienza la aventura

-Tenés más de 40 años, Daniela. ¿Cómo se te ocurrió emprender algo nuevo ahora? (Soy Nani para todos, pero me digo Daniela cuando estoy enojada) Y si, no estaba conforme con la vida que llevo, ¿Está mal? no, ¿Está bien? tampoco. Y si, es lo que me pasa.  Durante años intenté que mi razón prevaleciera sobre mi corazón. ¿Y cómo me fue? mal no me fue, de hambre no me morí, pero tampoco mi vida es la de una triunfadora. Y al día de hoy, el sentimiento que prevalece en mi existencia el el deseo de vivir una vida que no tengo. Todos los días los vivo como una postergación, ya va a llegar el día, ya va a llegar… Y mientras, los días pasan, la piel se arruga, las carnes se caen, el pelo… el pelo sigue ahí, no cae ni cambia de color de manera natural, pero algún día llegará eso. Tambíén comenzaré a ver menor. Y ¿Qué voy a hacer con eso? Nada, seguir, y seguir intentando vivir mejor. Tengo una vida respetable, un trabajo estable, un marido aceptable, un hijo… bueno, mi hijo está por encima de la media, no es que sea mi hijo, es verdad. Y algo debo tener que ver con eso… Este relato se convirtió en una serie de divagues de pensamiento en letra alta, tan gradualmente, que no me di cuenta. Pero sigo así. O paro acá. Después de todo, el objetivo es que mi página web, muestre tres entradas de blog, que no sean genéricas. Así que hasta pronto…

Comienza la aventura Read Post »

Blog

¿Copyqué?

Estoy haciendo un cursito online de copywriting, y en la cabeza de la otra persona se transparenta la ruedita de pensamiento. Y ahí nomás, antes que colapse, le explicás, redacción publicitaria ¿Viste Mad Men? bueno, lo mismo pero con una compu y menos cigarrillo y wisky. Básicamente, tenes que pensar como hacer que la gente te de plata por lo que le ofrecés. Y vaya que se está complicando cada vez más, y mal no está, pero el conocimiento, para algo tiene que servir.  Dicen, que el conocimiento tiende a convertirse en el bien más codiciado en el futuro. Estamos asistiendo a una realidad demasiado automática. No quiero caer en lugares comunes, pero si. Le delegamos a desconocidos que ni siquera son personas, cada vez más cosas, y acá estamos. Tratando de ser humanos entre tanta artificialidad…

¿Copyqué? Read Post »

Blog

El oficio de redactar

Me animo a escribir por primera vez, algo relacionado con el oficio que estoy aprendiendo, dejaré que fluya. Oficio, linda palabra para desglosar, y lo voy a hacer ya que me vino a la mente, solo con lo que sale de mis reflexiones, sin googlear, sin investigación externa, solo pensando en lo que me dice. Oficio es un concepto que en principio remite a la ocupación que uno tiene, pero a diferencia de la profesión, que en principio está más relacionada a estudios teóricos, el oficio parece guardar más relación con la práctica. Si le preguntamos a cualquier persona que oficios conoce, te dirá albañil, plomero, carpintero, electricista. Todas disciplinas que son absolutamente necesarias para que transcurra nuestra vida diaria, pero que también pueden ser llevadas a cabo por cualquier persona que “se de maña”. Distinta es una profesión, necesitamos profesionales en nuestro transcurrir, pero ejercer una profesión sin título, es motivo de sanción. Si el dueño de una casa cambia el cuerito de la canilla y la arregla, la vida sigue, si la rompe rompe, solo gastará más dinero contratando un plomero que sabe, y que le hubiera cobrado menos por cambiar el cuerito que por arreglar una canilla rota. Si una persona realiza una cirugía sin título, va presa, independientemente del resultado de la cirugía. El oficio carece del prestigio de las profesiones. Será por eso que están en extinción y que conseguir un plomero cuesta muchísimo más que un turno a un neurólogo. Y bueno… a la cabeza hay que cuidarla, pero hay que lavarla también… En fin, escribir, redactar, contar historias escritas, todos oficios totalmente inútiles, según diversas visiones utilitaristas de hoy en día. Pero altamente gratificante si te gusta hacerlo. En mi vida escribí mucho, desde el secundario que me gustaba, me gustaba leer también, supongo que están altamente relacionados. Ese gusto me llevó a estudiar Historia, donde tuve que leer y escribir mucho. Y acá sigo, escribiendo. Antes de terminar la secundaria, una de las carreras que pensé en seguir, fue Marketing. A fines de los ´90, imagino un marketing muy distinto al actual, aunque supongo que en esencia era similar. Y hoy estoy aquí, dedicándome a escribir para vender. Intentando un oficio nuevo, la profesión de historiadora, con todo su academicismo no queda atrás del todo, pero sí en stand by por ahora. Y bueno, quizás un día se integren. Hoy, siento que lo que acabo de escribir no tiene remate, no tiene por qué tenerlo, no estoy contando un chiste, pero tengo una obsesión por darle un final digno a todo. Hoy no.. Me animo a escribir por primera vez, algo relacionado con el oficio que estoy aprendiendo, dejaré que fluya. Oficio, linda palabra para desglosar, y lo voy a hacer ya que me vino a la mente, solo con lo que sale de mis reflexiones, sin googlear, sin investigación externa, solo pensando en lo que me dice. Oficio es un concepto que en principio remite a la ocupación que uno tiene, pero a diferencia de la profesión, que en principio está más relacionada a estudios teóricos, el oficio parece guardar más relación con la práctica. Si le preguntamos a cualquier persona que oficios conoce, te dirá albañil, plomero, carpintero, electricista. Todas disciplinas que son absolutamente necesarias para que transcurra nuestra vida diaria, pero que también pueden ser llevadas a cabo por cualquier persona que “se de maña”. Distinta es una profesión, necesitamos profesionales en nuestro transcurrir, pero ejercer una profesión sin título, es motivo de sanción. Si el dueño de una casa cambia el cuerito de la canilla y la arregla, la vida sigue, si la rompe rompe, solo gastará más dinero contratando un plomero que sabe, y que le hubiera cobrado menos por cambiar el cuerito que por arreglar una canilla rota. Si una persona realiza una cirugía sin título, va presa, independientemente del resultado de la cirugía. El oficio carece del prestigio de las profesiones. Será por eso que están en extinción y que conseguir un plomero cuesta muchísimo más que un turno a un neurólogo. Y bueno… a la cabeza hay que cuidarla, pero hay que lavarla también… En fin, escribir, redactar, contar historias escritas, todos oficios totalmente inútiles, según diversas visiones utilitaristas de hoy en día. Pero altamente gratificante si te gusta hacerlo. En mi vida escribí mucho, desde el secundario que me gustaba, me gustaba leer también, supongo que están altamente relacionados. Ese gusto me llevó a estudiar Historia, donde tuve que leer y escribir mucho. Y acá sigo, escribiendo. Antes de terminar la secundaria, una de las carreras que pensé en seguir, fue Marketing. A fines de los ´90, imagino un marketing muy distinto al actual, aunque supongo que en esencia era similar. Y hoy estoy aquí, dedicándome a escribir para vender. Intentando un oficio nuevo, la profesión de historiadora, con todo su academicismo no queda atrás del todo, pero sí en stand by por ahora. Y bueno, quizás un día se integren. Hoy, siento que lo que acabo de escribir no tiene remate, no tiene por qué tenerlo, no estoy contando un chiste, pero tengo una obsesión por darle un final digno a todo. Hoy no..

El oficio de redactar Read Post »

Scroll al inicio