-Tenés más de 40 años, Daniela. ¿Cómo se te ocurrió emprender algo nuevo ahora? (Soy Nani para todos, pero me digo Daniela cuando estoy enojada)
Y si, no estaba conforme con la vida que llevo, ¿Está mal? no, ¿Está bien? tampoco. Y si, es lo que me pasa.
Durante años intenté que mi razón prevaleciera sobre mi corazón. ¿Y cómo me fue? mal no me fue, de hambre no me morí, pero tampoco mi vida es la de una triunfadora.
Y al día de hoy, el sentimiento que prevalece en mi existencia el el deseo de vivir una vida que no tengo. Todos los días los vivo como una postergación, ya va a llegar el día, ya va a llegar…
Y mientras, los días pasan, la piel se arruga, las carnes se caen, el pelo… el pelo sigue ahí, no cae ni cambia de color de manera natural, pero algún día llegará eso. Tambíén comenzaré a ver menor. Y ¿Qué voy a hacer con eso? Nada, seguir, y seguir intentando vivir mejor.
Tengo una vida respetable, un trabajo estable, un marido aceptable, un hijo… bueno, mi hijo está por encima de la media, no es que sea mi hijo, es verdad. Y algo debo tener que ver con eso…
Este relato se convirtió en una serie de divagues de pensamiento en letra alta, tan gradualmente, que no me di cuenta. Pero sigo así.
O paro acá. Después de todo, el objetivo es que mi página web, muestre tres entradas de blog, que no sean genéricas.
Así que hasta pronto…


